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miércoles, 3 de octubre de 2012

Hoy


Me encuentro en el borde del precipicio. Llueve. Las gotas golpean mi cuerpo solo cubierto por una camiseta de algodón, unos pantalones vaqueros y unas deportivas de lona. Estoy totalmente empapada. Primero golpean con dureza las gotas de lluvia en mí, luego recorren mi cuerpo, lentamente, haciéndose notar el camino que recorre cada gota.

Estoy en esta montaña, justo en el límite donde la gravedad une mis pies a la tierra... solo un valiente y atrevido trozo de mi zapatilla se asoma al abismo, solo ese trozo es capaz de contemplar todo lo que yo solo puedo imaginar.

Nadie está cerca. Solo mis pensamientos, mis sensaciones, mis emociones, mis sentimientos son los que se materializan y los que me hablan. Hablan todos a la vez… ¡Callaos!, no puedo entenderos, estoy aquí buscando paz, no para escuchar vuestros discursos inaudibles porque queréis hablar todos a la vez.
Hoy me toca a mí hablar. No necesito más frases derrotistas, no necesito gritos, no necesito reproches, no necesito malos ratos, no necesito que viváis en mí para volveros contra mí. No necesito saltar a este agujero interminable y que me llevará a la nada, no lo necesito porque no lo quiero.

Se cierra este ciclo y se empieza uno nuevo. Este libro está escrito, terminado, está más que leído. Voy a seguir escribiendo, viviendo, porque eso es lo que busco. Te busco a ti entre tantos, te busco entre mis páginas, ente mis palabras, entre mis errores, entre esos momentos escritos sobre los mejores folios, para garantizar su conservación por un mayor tiempo.
Te busco y no te encuentro.
Te necesito.

Tú, que eres esa parte de mí que ya no veo, que no encuentro, que no puedo usar porque ya no existes.
Me visto con la misma ropa, uso las mismas palabras, retrocedo… no en el tiempo, sino en mi evolución, pero sigo sin encontrarte.

Valentía, chulería… que bien quedabais en este cuerpo. Parecíais hechos para encajar, como dos piezas que se fabrican en serie y que se unen con facilidad.

Se me escapan las palabras con la misma facilidad con la que discurren estas gotas sobre mí.
Hoy estoy empapada, al borde del abismo. No estoy yo, no estás tú… ya no quedan héroes ni heroínas…